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¿Qué es el Ictus?

Las enfermedades cerebrovasculares agudas o ictus son consecuencia de una alteración de la circulación cerebral, que ocasiona un déficit transitorio o definitivo del funcionamiento de una o varias áreas del cerebro.

Los ictus se pueden clasificar como:

  1. Ictus isquémico: es el más frecuente, según la OMS un 85% de los ictus suelen ser de este tipo. Se produce por un taponamiento u oclusión de un vaso sanguíneo que interrumpe la irrigación hacia un área del cerebro e impide la llegada de oxígeno y nutrientes. Si esta situación se mantiene durante un periodo de tiempo largo, la zona se necrosa y muere.
  2. Ictus hemorrágico: en estos casos lo que ocurre es una rotura de un vaso, puede ser intracerebral o de su envoltura. La sangre que se vierte presiona el tejido blando y provoca, también, una falta de irrigación. Como consecuencia, se necrosa alguna zona cerebral, al igual que en el otro tipo de ictus.

 

Epidemiología

Según la Federación Española del Ictus 130 mil personas sufrieron un ictus en España el año pasado. Es considerada la primera causa de discapacidad en nuestro país.

Como consecuencia, un 30% de las personas que sufren un ictus mueren y un 40% quedan con una discapacidad grave. El resto, sufren una minusvalía entre leve y moderada.

Suele afectar en mayor proporción a población mayor de 50 años, pero en el último año han aumentado los casos entre gente joven.

 

Factores de riesgo

  • Hipertensión arterial
  • Hipercolesterolemia (nivel alto de colesterol en sangre)
  • Fibrilación auricular (arritmia cardíaca)
  • Diabetes
  • Tabaquismo
  • Alcoholismo
  • Consumo de drogas
  • Obesidad
  • Sedentarismo

 

 

Signos de alerta

Existen 5 signos de alerta para poder detectar que una persona está sufriendo un ictus:

  1. Pérdida brusca de movilidad o sensibilidad en medio cuerpo.
  2. Pérdida repentina de la capacidad de hablar (articulación deficiente,
  3. lenguaje inventado o incomprensible…).
  4. Dolor súbito de cabeza, no similar a otros dolores padecidos, sin causa aparente.
  5. Sensación de desequilibrio o vértigo repentina.
  6. Pérdida o dificultad de visión, tanto en un ojo como en ambos, de aparición repentina.

 

¿Cómo detectarlo?

Es tan sencillo como seguir estos 3 pasos:

  1. Pedirle a la persona que alce los dos brazos: si no puede levantar uno de ellos por falta de fuerza, o es capaz de levantar más uno que otro es un signo de alerta.
  2. Pedirle a la persona que sonría: si la comisura de los labios se tuerce hacia uno de los lados de la cara, puede estar sufriendo un ictus.
  3. Pedirle que nombre objetos cotidianos que vea en la habitación en la que se encuentra: si aparece cualquier alteración del lenguaje como cambio de sílabas, cambio de palabras, palabras inventadas… es una pérdida súbita del lenguaje que debe alertarnos.

Si aparece una o varias de estas alteraciones, debemos ponernos en contacto lo antes posible con los servicios de emergencias ya que en estos casos la rapidez con la que se trate el ictus determinará el pronóstico y la evolución de la persona (cuanto menos tiempo pase, menor daño cerebral).