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¿Por qué no hay que venir obligado/a al psicólogo/a?

Hoy quiero hablaros de la importancia que tiene venir al psicólogo/a de una manera voluntaria y no forzada. Son muchos los casos que me encuentro a nivel telefónico y presencial, en los que familiares, parejas o amigos/as, solicitan información y  piden una primera visita. En la mayoría de los casos, la persona interesada en realizar la terapia no lo sabe. Y es aquí cuando sin darnos cuenta (queremos ayudar a esa persona que nos preocupa) estamos generando una pequeña obligación en el paciente para acudir a realizar terapia. 

Hacer terapia tendría que ser mucho más fácil y algo muy común. Ya que a lo largo de nuestras vidas nos encontramos en diferentes situaciones vitales en las que no sabemos cómo hacer o actuar. Además de porque no, sumergirnos en nuestro interior y echar un ojo a esas cosas que no tanto nos agradan de nosotros/as mismos/as y hacer un trabajo con ellas. Esto nos permitirá vivir más tranquilos/as y no tomarnos las adversidades de una manera dramática.

Cuando traemos a una persona obligada al psicólogo/a, la terapia no funciona como debería. El paciente muestra barreras y reticencias a todo lo que se le pueda presentar en consulta. De esta manera lo único que se consigue es realizar una sesión poco productiva para ambos (profesional y paciente) y un gasto económico que no nos aportara nada. 

Pero… ¿por qué una persona no deja ayudarse o tiene reticencias a acudir a un psicólogo/a? pues por diferentes motivos como los que os dejo a continuación:

  1. La creencia de estar loco/a: a día de hoy aún quedan personas que creen que los psicólogos/as son para personas que están locas.
  2. Anteriores visitas con otros psicólogos/as que no fueron bien: recibo muchas llamadas de personas que han hecho terapia en el pasado pero no les funcionó.  Aquí se pueden mezclar muchos factores personales y profesionales. Y esto no significa que ningún profesional más te vaya a poder ayudar nunca. 
  3. No creo en la psicología: hay muchos estudios que avalan a la psicología, de hecho es una ciencia. El/la profesional no hace magia, pero si te ayuda a entender ciertas situaciones, te da otros puntos de vista y te enseña herramientas para poder abordar las diferentes situaciones que se plantean. Entre muchas otra cosas más. 
  4. Es muy caro: es cierto que cada persona tiene una situación económica diferente, pero finalmente acude a consulta la persona que está dispuesta a cambiar lo que necesita, o al menos a intentarlo. También quiero comentar que si la situación económica es muy precaria y necesitas ayuda, acudas a tu médico de cabecera y te derive con el Servicio de Psicología.
  5. Tener vergüenza: es normal que te puedas sentir raro/a porque vas a comentar cosas personales e intimas a una persona que no conoces de nada. Pero esa figura, es una persona que no te va ni criticar , ni juzgar, ni tan siquiera se va a asustar de lo que le expliques. Es importante encontrar a un/a profesional que pueda ayudarte en la problemática que tienes y realizar un buen vínculo. Yo siempre explico a los pacientes que acuden a Neuroespai, que les derivo con la persona especializada que mejor les puede ayudar con su problema y que lo más importante es que se sientan cómodos/as. De no ser así se les puede ofrecer otro miembro del equipo que pueda ayudarles. 
  6. Con medicación se soluciona mi malestar: en algunas ocasiones se necesita de una medicación temporal para acompañar el tratamiento psicológico. Pero las pastillas no van a hacer que el problema desaparezca, con lo que en muchos casos me encuentro con personas que llevan más de diez años con el mismo malestar o problema, que no han mejorado y están anclados/as a las pastillas. Esta vía es la más rápida (muchos pacientes la usan) , ya que uno/a mismo/a no tiene que hacer ningún esfuerzo o cambio en su vida.

 

Mi consejo es que cuando veáis que alguien cercano a vosotros/as tiene un problema y no quiere hacer nada con el, le propongáis acudir juntos/as a un/a profesional para que os pueda ayudar a ambas partes. Porque al final las personas que están alrededor de la persona que sufre también lo pasan mal y en ocasiones no saben manejar ese malestar y les acaba afectando en su día a día. De esta manera no se ven ellos/as solos/as como el problema, se dejan ayudar un poco más y no es un NO rotundo. 

 

Es cierto también que hay momentos en los que la persona no está preparada para empezar a hacer nada con su malestar. En ese caso traerlo/a es un error y en la mayoría de los casos o anulan las visitas o no se presentan y ni avisan. No siempre es el momento adecuado para hacer terapia. Y explicar cuál sería es algo muy personal que depende de la situación que está viviendo cada persona. Lo recomendable es que llaméis al centro en el que estáis interesados/as  y que ellos/as os recomienden qué hacer dentro de la situación que tengáis. 

Para cualquier duda o pregunta, escribirme y os ayudaré encantada. Forma parte de mi trabajo!

 

Elena Abad (Coordinadora Neuroespai)

 

 

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