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Me siento solo. Identifica tu soledad en estos 8 ejemplos.

Uno de los motivos más habituales que traen a las personas a terapia a Neuroespai es la soledad. Son muchas las historias de pacientes que emergen y se construyen alrededor de sentirse solo, o vacío. Por supuesto, estar solo no es igual que sentirse solo, si bien todos nos hemos sentido solos en algún momento de nuestras vidas. La soledad puede llegar a sentirse agotadora, alienadora y devastadora, en cambio, la soledad buscada es reconstituyente, es una fuente de calma y creatividad. Sin embargo, en algunos momentos, la soledad es una gran enemiga de la felicidad. Recientemente, se habla de tener y cimentar vínculos relacionales fuertes para ser feliz, para poder confiar, para tener un sentimiento de pertenencia, seguridad y fortaleza.

La soledad se puede experimentar de muchas maneras y a cada uno de nosotros se nos presenta de manera distinta. El primer paso que podemos dar, si la soledad nos invade y nos limita, es el de identificarla. Una vez identificada, podremos dar con la clave para hacernos cargo de ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se han descrito varios tipos de soledad, entre los cuales:

  1. Soledad post-ruptura: Pasar de mantener una relación diaria con una persona a no tenerla en tu vida puede generar un gran sentimiento de soledad, muy difícil de obviar. De hecho, las rupturas son a menudo comparadas con un proceso de duelo o pérdida de un ser querido, o con procesos de desintoxicación de drogas ya que provocan un dolor mental y físico intenso, así como sensaciones muy parecidas a los síndromes de abstinencia.
  1. Sentirse diferente (o ser el raro): Este tipo de soledad tiene que ver con una sensación de rareza y alejamiento de las personas que nos rodean. Sentirse diferente incluye pensar, hacer o tener cosas que otras personas no comparten y viceversa. No poder conectarse con otros con cuestiones que para uno mismo son muy importantes puede llegar a ser algo que genera una soledad profunda. A veces, la soledad de sentirse diferente forma parte de la soledad que nos azota a todos por nuestra condición humana.
  1. Soledad del cuidador: A veces, la soledad puede ir unida al sentido de la responsabilidad en el cuidado de otra persona (ya sea un padre o madre mayor, un hermano o hermana enfermo o algún familiar o amigo discapacitado). Es evidente que este tipo de circunstancias generan de por sí un gran estrés y demanda, pero también pueden alimentar el aislamiento. Muchas veces, el cuidador perderá la oportunidad de estar relacionado con su entorno, tener conversaciones, actividades con amigos, o simplemente pasar tiempo libremente. El poder de la bondad por cuidar del otro nubla fácilmente la necesidad propia y comúnmente se puede uno tildar de “egoísta” si se dedica a hacer cualquier cosa que no sea cuidar.
  1. Soledad ante la novedad: Mudarse a una ciudad donde no se conoce a nadie, empezar un trabajo, la universidad o cualquier tipo de estudios donde nos vamos a encontrar con desconocidos puede despertar una sensación de inseguridad que conecta directamente con la soledad. En este caso, sentirse solo se mezcla con estar solo puesto que no se tiene formada una red consistente de personas en quien podamos confiar.
  1. Falta de cariño/ayuda: Tener muchos familiares y amigos no es garantía de conexiones profundas e íntimas. A veces, las relaciones no son lo suficientemente sólidas para nosotros, porque sentimos falta de apoyo o interés verdadero. Esta carencia aumenta las sensaciones de desamparo y puede evocar pensamientos y emociones muy desagradables.
  1. Nadie tiene tiempo para mí: Puedes encontrarte rodeado de personas que te son amigables pero que no están dispuestos a hacer el paso de amigables a amigos. Quizás están muy ocupados en sus vidas, o ya tienen muchos amigos y cuando nos gustaría profundizar en la relación parecen no estar interesados. También puede suceder que los amigos que tienes vayan haciendo sus vidas y entren en fases donde no disponen del tiempo que antes usaban para hacer cosas con nosotros (un nuevo trabajo, hijos, familia, etc)
  1. Amigos postizos: A veces uno se pregunta hasta qué punto los amigos son bienintencionados, amables o nos están ayudando. Quizás surge la duda de, aunque se tengan amigos, no se acaba de confiar en ellos. Uno de los ingredientes más importantes en la amistad es la capacidad de confiar y creer, por lo que si esto no está, puedes sentirte solo, incluso si te lo pasas bien con los colegas.
  1. Redes sociales: Resulta paradójico que la intención de las redes sociales al mantenernos más unidos pueda provocar el efecto contrario, pero cada vez es más evidente. Hay que tener en cuenta la diferencia entre el contacto “real” y el contacto “virtual”, que hasta la fecha no nos puede ofrecer lo mismo. Si te sientes solo después de revisar todas tus redes sociales, date un respiro y prueba otras formas de contactar con las personas.

 

Quizás te has sentido identificado en alguno de los ejemplos de soledad, si es así, tal vez te preguntes qué es lo que tienes que hacer. Quizás te sientes solo en otras circunstancias. Aun así, lo más importante, es darse cuenta de por qué motivo nos sentimos solos ya que sólo de esta manera podemos re-dirigir esa sensación de solitud. Por ejemplo, si te sientes solo porque tu relación de pareja se ha terminado, date un poco de tiempo, intenta hacer cosas que te distraigan y no pongas muchas expectativas en lo cotidiano, ya que puede resultar frustrante y contraproducente.

La mala noticia es que todos nos hemos o nos habremos encontrado en una o más de una de estas soledades, en algún momento de nuestra vida. La buena noticia es que se puede no quedar atrapado para siempre en ellas. Además, si uno de los mayores factores de infelicidad es la soledad, resulta un área muy a tener en cuenta en terapia. Y tú, ¿ya has encontrado la manera de entender y manejar tu soledad?

 

“Nuestro gran tormento en la vida proviene del hecho de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad“ Guy de Maupassant

 

Amalia Muñoz (Directora de Neuroespai)

 

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