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Centro de psicología infantil especializado en motivación

La motivación académica

Las diferentes actividades que un alumno debe realizar en el colegio exigen de él un alto nivel de esfuerzo, autorregulación y persistencia. Cuando estas exigencias fallan, se ve afectado el rendimiento académico del niño, provocando dificultades, suspensos o incluso el llamado fracaso escolar. La motivación es uno de los factores, junto con la inteligencia y el aprendizaje previo, que determinan si los estudiantes lograrán los resultados académicos marcados.

A menudo padres y profesores para explicar éstas dificultades académicas, recurrimos a dos tipos de argumentos que puedan causar el problema: por un lado, se puede hacer referencia a la capacidad del niño/a, en cuanto a que se da la explicación de que “no vale” para estudiar. Por otro lado, se puede hacer referencia a la voluntad del niño/a, argumentando  que “no quiere” estudiar.  Es en esta segunda opción, dónde nos estamos refiriendo a la motivación del alumno, y de cómo está afectando ésta al rendimiento en el colegio.

 

La motivación académica es la actitud del estudiante hacia la escuela, de una forma general, y hacia las tareas que en ella se desarrollan, más específicamente. Esta actitud, cuando es adecuada, activa las conductas y la persistencia necesaria para que el alumno alcance un determinado objetivo. Por ello, la motivación se define como el conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y persistencia de la conducta. Actualmente se sabe que el aprendizaje significativo está muy relacionado con la emoción, y uno de los componentes emocionales que ayudan a afianzar y generar aprendizajes significativos es la motivación.

No debemos menospreciar o desvalorizar la falta de motivación o atribuirla solo a la falta de interés del alumno respecto a las actividades académicas. La motivación conlleva una complicada interrelación de diversos componentes cognitivos, afectivos, sociales y académicos que tienen que ver tanto con las actuaciones de los alumnos como con la de sus profesores.

La motivación es uno de los componentes afectivos más estudiados en psicología, tanto por su importante papel en el aprendizaje, como por su complejidad  a la hora de intervenir  para mejorarla. Son muchos los factores que intervienen en crear una buen nivel de motivación, y por ello mejorarla es un proceso complejo, que conlleva el trabajo tanto del alumno como de profesores.

 

Para planificar una buena intervención, es muy importante que cada caso se estudie y evalúe  individualmente, teniendo en cuenta la opinión del niño, de los padres y de todos los profesores que intervienen en la educación del niño. Aunque cada intervención es diferente y adaptada a cada alumno, hay algunas pautas sobre las que podemos reflexionar para intentar mejorar la motivación:

Con el alumno…

  • Es necesario que comprenda la importancia del papel que juega la motivación y el afecto (las emociones) en las actividades académicas, y que identifique cuáles son sus características personales a este respecto (cuál es su nivel de motivación, que factores están generando esta desmotivación, etc).
  • Es muy importante que desarrolle un papel activo en su aprendizaje, y que progresivamente pueda ir siendo más autónomo e independiente.
  • Que aprenda a identificar los resultados como el producto del esfuerzo realizado. Es importante que no se identifique el éxito o el fracaso ante una tarea como una consecuencia de factores externos como pueden ser la suerte, el profesor, la dificultad de la actividad o incluso la propia capacidad, sino que se debe asociar al esfuerzo y dedicación. El niño/a debe percibir la relación existente entre este esfuerzo y el éxito conseguido.
  • Ofrecerle situaciones de entrenamiento sobre procesos de pensamiento adecuados, que le permitan desarrollar una autorregulación afectiva y motivacional en su proceso de aprendizaje.

Con el profesor…

  • Favorecer un buen clima en clase y la participación de todos los alumnos en las tareas. Hay que tener especial interés con aquellos alumnos que muestran un bajo nivel de motivación, e impulsarles a que participen e interaccionen en clase.
  • Plantear tareas en las que pueda tener éxito, para facilitar el incremento de sus expectativas y de sus sentimientos de competencia, así como tareas variadas, adaptadas a sus intereses, que incluyan aspectos creativos, novedosos, divertidos, valiosos y útiles.
  • Evitar el rechazo, la condena o el ridiculizar el error. Debe contemplarse el fracaso como una oportunidad de aprendizaje para llegar al éxito, y asociarlo al esfuerzo y dedicación. Se debe enseñar al niño a percibir la relación existente entre este esfuerzo y el éxito conseguido.
  • Priorizar las situaciones de aprendizaje colaborativo y recíproco, en oposición al competitivo.
  • La transmisión de la motivación no se realiza de una forma tan “sencilla” como la transmisión del aprendizaje. Es necesario que el profesor tome conciencia sobre la importancia y el papel activo que debe adoptar en la planificación, supervisión y regulación de la actividad educativa.
  • Las medidas establecidas pueden repercutir positivamente en el resto del alumnado. En este sentido, gran parte de las medidas adoptadas por el profesorado deberían ser reflejo de los planteamientos originados por el proyecto del centro.

 

En conclusión, es muy importante tener en cuenta que la motivación no es una cuestión simple que únicamente se asocie a la voluntad del niño enfrente de las tareas educativas, sino que es un proceso complicado con muchos componentes implicados. Para mejorar los niveles de motivación todos los que rodean al niño/a deben poner de su parte, no solo él, para mejorar el problema.  

                                          << Si no existe motivación hay que crearla; si existe una motivación negativa, hay que cambiarla>>

                                                                                                                                                                                                   Beltrán (1993, p.81)

 

Jordina Tor (Neuropsicóloga Infanto-Juvenil)

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neuroespai

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