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¿Cómo es ir al psicólogo? Descubre 8 incógnitas sobre la terapia.

Muchos pacientes me explican que no se imaginaban ir al psicólogo tal y como se encuentran al final de la primera sesión. De hecho, muchas veces añaden, si lo llego a saber, ¡hubiese venido antes!

Teniendo en cuenta la imagen que se vende de los psicólogos y psicoterapeutas en la televisión, las series y las películas, entendemos que sea complicado el tomar la decisión de acudir a terapia. Algunas veces en las primeras sesiones, las personas se encuentran escépticas o preocupadas porque la sesión sea una pérdida de tiempo y dinero.

Tal y como muchas personas que acuden a terapia describen, es común tener ideas erróneas, equivocadas o distorsionadas sobre cómo es, que aunque es diferente para cada persona, acaba proporcionando beneficios comunes a la mayoría de los asistentes.

 

  1. No hay un gran momento “no es culpa tuya”

En terapia no suele haber grandes momentos de “no es culpa tuya” como en la película “El indomable Will Hunting”, donde se produce un momento clave y a partir de ahí todo cambia. La realidad es que no basta con tener esta llamada “experiencia emocional correctiva” para superar instantáneamente el problema, sino que a partir de ese momento –necesario- es cuando se empiezan a dar los pasos, fuera de la sesión, que van a posibilitar el cambio más grande. La terapia es más bien un proceso de pequeños avances.

 

  1. No siempre hay un diván ni siempre se utiliza, aunque lo haya

Esta imagen es, una vez más un estereotipo, un cliché de películas, series, etc. La mayoría de terapeutas tenemos en los despachos sillas o sillones, una mesa, alguna estantería y una caja de pañuelos. El diván es un complemento de la época del Psicoanálisis de Freud, cuando los terapeutas pensaban que tumbarse en un sofá haría más fácil que el paciente se abriese en consulta. Sin embargo, se ha comprobado que, al estar tumbado y no tener un contacto visual directo, el vínculo entre paciente y terapeuta se hace más difícil.

 

  1. Los terapeutas escuchan, entre otras cosas

El otro cliché de «pantalla en blanco», donde los terapeutas apenas se relacionan con los pacientes y sólo escuchan lo que les cuentan es otro resto de los primeros días de la psicoterapia.

La terapia es un proceso interactivo, donde paciente y terapeuta se relacionan y comparten informaciones, a través del diálogo. El diálogo, de hecho, es la mejor herramienta que tenemos los terapeutas para la conexión y para el cambio.

Un terapeuta no va a darte consejos ni a decirte qué es lo que tienes que hacer. Hacer terapia no es conversar con un colega durante 60 minutos o lo que dure cada sesión. Los psicólogos guiamos y buscamos soluciones junto a la persona que las necesita. Tampoco echamos la bronca ni nos enfadamos cuando los pacientes toman decisiones equivocadas sabiendo que no deberían hacerlo. Nosotros facilitamos y trabajamos muchas herramientas pero es decisión de los pacientes el utilizarlas fuera de la consulta.

 

  1. La psicología es una ciencia

Desde los inicios de la psicología se han ido produciendo una serie de cambios de paradigmas y escuelas que han ayudado a muchas personas. En los orígenes, las escuelas estaban basadas en teorías y supuestos que a medida que ha pasado el tiempo se han comprobado científicamente como válidos o no. Durante los últimos 30 años, las grandes figuras de la psicología han apostado y trabajado por hacer de nuestra profesión un proceso eficaz y válido, basado e la eviencia en lugar de un acto de fé. Esto es lo que marca a los psicoterapeutas de otras aproximaciones a la sanación y a la práctica de la psicología de antaño.

 

  1. La terapia no es un viaje crónico al pasado o a la infancia

La gran influencia de los primeros años de la psicología con las escuelas de Psicoanálisis freudianas ha propiciado que se mantengan algunas ideas sobre las cuestiones que se trabajan en la consulta. Evidentemente, la historia clínica de la persona que nos consulta es importante y cualquier suceso acontecido en los primeros años de la vida de esa persona puede ser relevante. Esto no significa que el foco de la terapia sea la infancia o el sexo o los factores inconscientes. El trabajo que se hace en consultas, la mayoría de las veces trata sobre cómo funcionan los problemas o conflictos y buscar la manera de solucionarlos desde el consultante principalmente y, si es necesario, también invitando a participar a los involucrados relevantes en el sufrimiento de la persona.

 

  1. La terapia no es fácil, pero no tiene que ser difícil para el resto de tu vida

El proceso terapéutico puede no ser fácil, especialmente al principio de la terapia cuando hay que abrirse, vencer creencias negativas o cuestiones que limitan la vida de la persona pero que están tan ancladas al funcionamiento habitual que parece imposible cambiarlas, incluso si se sabe conscientemente que son dañinas e inútiles.

Entonces es cuando aparece el famoso: «la teoría ya me la sé, lo que me cuesta es ponerlo en práctica» (hablamos sobre esto en el blog NO puedo hacerlo). Tenéis que saber que la terapia no es teorizar sobre lo que sucede o lo que siente alguien ante una determinada situación, lo terapéutico es HACER algo diferente a lo que ha hecho hasta ahora, si es que se quieren obtener resultados distintos. Una vez se inicia este periodo de «experimentación», los cambios empiezan a suceder y es cuando la persona empieza a entender qué es lo que tiene que hacer haciendo en lugar de teorizando.

Yo suelo explicarlo con una analogía al proceso de aprender a montar en bici, ¿cómo se aprende a montar en bici?, ¿mirando vídeos en Youtube?, ¿buscando las propiedades o composición de una bici o de la fuerza muscular? o, por el contrario, ¿subiendo a la bici y probando diferentes maneras de hacerla rodar, perdiendo el equilibrio hasta que se consigue mantener?

 

  1. ¿Cuánto dura una terapia?

Ya habíamos hablado sobre este tema en una entrada anterior (¿Cuántas sesiones son necesarias en terapia?). Aún así, queremos hacer un inciso breve, ya que es una duda constante. La duración de la terapia siempre va a depender de varios factores. Normalmente lo que hacemos los terapeutas es, en la primera sesión, establecer una serie de objetivos para ir trabajando y los vamos evaluando a lo largo del proceso, por un lado. Por otro lado, explicamos a la paciente cuándo van a saber que esos objetivos están conseguidos y, por tanto, cuál es el momento de dejar de acudir a terapia.

A los terapeutas lo que nos gusta es guiar a personas, trabajar conjuntamente y ver cómo el proceso les lleva a mejorar su calidad de vida en todos los aspectos en los que sea posible. Esto significa, por un lado, que no queremos tener a un paciente toda la vida en la consulta porque es un gasto de recursos humanos y económicos innecesario y porque, por otro lado, lo ideal es que la persona aprenda estrategias y sepa utilizar las herramientas para enfrentarse a su día a día sin la necesidad de nadie más que de sí mismo. Esta es la garantía más grande para que la terapia sea terapéutica, no depender del terapeuta (ni de nadie) para hacer tu vida.

 

  1. Los psicólogos no prescribimos medicación

Los psicólogos somos licenciados en Psicología y los que nos dedicamos a hacer terapia estamos especializados en psicología clínica o sanitaria (por ley y por sentido común). Es decir, no somos médicos, el licenciado en Medicina que hace la especialización M.I.R es el que prescribe. Nosotros disponemos de la confianza de un psiquiatra ) al que realizamos consultas y derivamos cuando es necesario complementar la terapia con medicación. Si bien esto no es obligatorio ni necesario en todos los casos que atendemos. Podéis consultar el blog en el que hablamos de las diferencias entre psicólogos y psiquiatras si os interesa este tema.

 

Está claro que cada centro y que cada profesional tiene su manera de trabajar y entender su trabajo, en Neuroespai escribimos un blog que, si os interesa, podéis consultar para más información sobre nosotros como terapeutas, profesionales de la salud y como personas 

 

Creemos que esta entrada de blog os puede ayudar a tener una imagen más clara de qué es ir al psicólogo pero si, no obstante, tenéis más dudas sobre estas cuestiones u otras, podéis contactar con nosotros, estaremos encantados de atenderos. No os quedéis con la duda!

 

«Llevo encima todas las heridas de las batallas que he evitado» Fernando Pessoa.

 

Amalia Muñoz (Psicóloga)

 

 

 

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