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Descansa y aprende a cuidar de tu cerebro en vacaciones

Reconócelo, estas alturas necesitas vacaciones. Entre los momentos de vorágine en la que nos vemos inmersos en nuestro día a día, existe un espacio reservado para ti: las vacaciones. Todo el mundo necesita unas vacaciones de vez en cuando.

Aunque la mayoría de nosotros no seamos grandes empresarios, brókeres o personas con un alto cargo de responsabilidad, todos sufrimos nuestro propio estrés laboral. El estrés está presente en casi todas las tareas y actividades en las que estamos involucrados, incluso cuando no nos damos cuenta. De hecho el tener un empleo a tiempo parcial o el no tener empleo también son fuentes de estrés importante. En un post anterior, ya habíamos hablado sobre el estrés y sus consecuencias, especialmente sobre el rendimiento cognitivo (//www.neuroespai.com/memoria-y-estres/). A parte de los problemas de memoria de los que ya hablamos, cuando el estrés nos invade y se cronifica, nuestro organismo se satura, se cansa y es más sensible a infecciones, tener insomnio, problemas digestivos, irritabilidad, depresión, ansiedad, entre otros. Además, estos síntomas te podrían convertir en una persona desanimada, aburrida, difícil de tratar y  pesimista. Tampoco vamos a ponernos dramáticos, pero está claro que el estrés no es bueno. Incluso las personas que dicen encantarles los entornos estresantes, también les gusta que llegue el momento de desconectar, aunque sólo sea por un fin de semana.

Las vacaciones tienen el gran potencial de romper el ciclo del estrés. Después de unas buenas vacaciones, estamos más preparados para afrontar el mundo de nuevo, aunque nos dé mucha pereza. Ir de vacaciones y descansar nos permite, entre otras cosas:

-Aumentar la perspectiva de nuestros problemas

-Aporta bienestar y nuevas experiencias vitales

-Aprender de otras personas u otras culturas, favoreciendo las habilidades comunicativas

-Relajarse con los problemas familiares, de amigos y/o de pareja y promover buenas relaciones con ellos

-Volver a la rutina

-Disminuir el estrés del trabajo y de la vida cotidiana

-Desarrollo personal e interpersonal

-Aporta bienestar

nature

 

En una investigación de la Universidad de Michigan de 2008, se estudiaban los efectos en el funcionamiento cognitivo en la interacción con la naturaleza comparado con la interacción en el medio urbano. Los entornos urbanos suponen una activación de la atención superior a los entornos naturales. Mientras que en una ciudad tienes que estar pendiente de muchos estímulos (por ejemplo evitar que te atropelle un coche o seguir la normas de seguridad vial), en la naturaleza la atención está menos obligada a seguir normas y es menos estresante, lo que convierte las actividades en más reconfortantes y reparadoras.

En esta investigación se probó que pasear en la naturaleza o ver vídeos de naturaleza puede mejorar las habilidades atencionales. Además demostraron la capacidad reconfortadora de la naturaleza como medio de mejora del funcionamiento cognitivo. Los autores de esta investigación defienden la validez de los experimentos argumentando que el componente sobre el cual se produjo una mejora más significativa fue en la Working Memory (Memoria de trabajo), donde las medidas de esta función tienen un alto componente atencional.

La tarea que usaron fue recordar series de números que tenían que repetir en el mismo orden y otras series de números que tenían que repetir en orden inverso (al revés). En este tipo de pruebas, se mide, a groso modo, la capacidad del sujeto para trabajar con diferente información al mismo tiempo, por lo que el esfuerzo y la capacidad atencional son clave para el rendimiento de cada sujeto.

Cada uno de los experimentos mostró que la exposición a eventos de la naturaleza mejoraba este rendimiento atencional de los sujetos y a medida que aumentaba la exposición, mejoraba el rendimiento en estas tareas, especialmente en la de repetir la serie de números en orden inverso. Al repetir la serie de números al revés, la dificultad es mayor puesto que tenemos que trabajar con más datos y a medida que avanza la prueba, hay más números que recordar.

Los autores encontraron que la exposición a entornos naturales tiene un potencial restaurador también a nivel subjetivo. Es decir, los sujetos que pensaban que la exposición a la naturaleza les ayudaría a mejorar su rendimiento, obtenían mejores resultados.

Los autores concluyeron que la naturaleza aporta tranquilidad y mejora el rendimiento atencional, siempre y cuando los escenarios sean tranquilos y no saturen la atención directa. Hay que tener en cuenta que la atención es un recurso muy poderoso pero también muy limitado de la cognición.

En otras investigaciones se ha visto que el consumo de glucosa, el descanso y la meditación antes de realizar tareas atencionales también han demostrado ser factores mediadores importantes de la atención.

En resumen, se ha visto cómo pequeñas interacciones con la naturaleza pueden mejorar el control de la cognición, por lo que es importante tener en cuenta estos factores, especialmente cuando nos sentimos saturados, cansados y agobiados del día a día.

Aprovecha las vacaciones para hacer cosas nuevas, cosas que normalmente no haces, visita amigos, pasea, corre, sal en bici, visita lugares que hace tiempo que quieres visitar, haz muchas fotos. Aunque no te muevas de tu ciudad, puedes hacer muchísimos planes y excursiones para ejercitar, relajar, dar creatividad a tu cerebro a la vez que descansas y potencias tus habilidades cognitivas.

“Cuando no se encuentra descanso en uno mismo, es inútil buscarlo en otra parte” François de la Rochefoucauld

Amalia Muñoz (Psicóloga y Neuropsicóloga Neuroespai)

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