El trastorno negativista desafiante (TND)

¿Qué es?

El Trastorno Oposicionista Desafiante implica un patrón recurrente de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil dirigida hacia las figuras de autoridad.

Se trata de niños y/o adolescentes que pierden el control con facilidad.

Es importante decir que tanto en niños preescolares como en adolescentes son muy frecuentes los comportamientos de oposición de forma transitoria, por lo que debe tenerse mucha precaución a la hora de determinar si es un comportamiento propio de la etapa del desarrollo o bien es un síntoma del TND.

 

Las formas más frecuentes de manifestarse son las siguientes:

 

  • Se enfadan con relativa frecuencia. Es muy habitual en ellos las rabietas de todo tipo, ya que pierden con facilidad la paciencia.
  • Discuten continuamente con los adultos.
  • Desafían las reglas de los adultos. Son provocadores.
  • Son niños que intentan en todo momento molestar e importunar de una manera deliberada a las personas que les rodean.
  • Culpan y reprochan a los demás de sus propios errores.
  • Suelen estar resentidos con todo lo que les rodea. Se molestan e irritan con facilidad.
  • Utilizan un lenguaje obsceno. Cuando se enfadan utilizan palabras hirientes, con la intención de hacer daño.
  • Suelen tener problemas académicos.
  • Son mentirosos e incumplidores.

 

¿Cuáles son las causas?

No se conocen causas neurológicas que expliquen la aparición de este trastorno, no obstante se deben comprender otros factores causales como la personalidad o el temperamento del niño, el desarrollo de sucesos estresantes en su entorno como el divorcio entre los padres, los problemas familiares o las enfermedades. Así como las actitudes de los padres y el control que ejercen éstos sobre el comportamiento rebelde de sus hijos. Todos estos factores podrían ser los desencadenantes de las conductas disruptivas y desafiantes que ejercen los niños con este trastorno.

Se ha apreciado una aparición mayor del trastorno en niños que tienen familiares directos (padres) que presentan un trastornos del estado de ánimo, trastornos de comportamiento social (trastornos disociales, personalidad antisocial, consumo de sustancias de abuso) o conflictos conyugales graves.

 

 

¿Qué prevalencia tiene?

Habitualmente, comienza en la edad pre-escolar y suele continuar durante la edad escolar. Suele aparecer más en niños que en niñas, pero tiende a igualarse en la pubertad. Aunque los síntomas básicos son similares, en los chicos es más frecuente que en las chicas la conducta de confrontación y la persistencia de los síntomas.

Tiene una alta comorbilidad con el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Aproximadamente entre el 30 y 50% de los niños con TDAH pueden presentar el patrón del TND.

En los casos más extremos, el niño con trastorno oposicionista desafiante puede  desarrollar un Trastorno Disocial de la Conducta y manifestar una personalidad antisocial en la edad adulta.

 

¿Cómo tratarlo?

En la mayoría de los casos el tratamiento es multidisciplinar (psicoterapia y farmacología) y personalizado para cada paciente y cada familia según sus puntos fuertes y sus necesidades.

Se trabaja tanto con el niño de modo individual para potenciar conductas de autocontrol, gestión emocional y comportamiento asertivo; como con la familia, identificando el estilo educativo establecido y valorar si es el más adecuado, ya que puede actuar como factor de mantenimiento del comportamientos desafiantes del niño. Establecer pautas de comportamiento y técnicas de modificación de conducta.

Cuanto antes se inicie el tratamiento mejor será el pronóstico y más fácil será controlar la aparición de otros trastornos asociados.

 

¿Qué pronóstico tiene?

Dependerá en gran medida de la gravedad del trastorno, de la persistencia de los síntomas y del funcionamiento familiar.

Con tratamiento, hay un índice elevado de casos que dejan de cumplir criterios diagnósticos, no obstante las personas en las que el diagnóstico persiste pueden mantenerse estables o desarrollar un Trastorno Disocial.

 

Después de leer este artículo, si apreciar que su hijo/a tiene un estilo de comportamiento similar, presente durante más de 6 meses y que está afectando al ambiente social, familiar y escolar de éste/a, sería conveniente consultar con un psicólogo infanto-juvenil.

 

Natalia Cazorla (Psicóloga infanto-juvenil)

 

 

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neuroespai

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