Existe un fuerte incremento en la incidencia de afectaciones respiratorias, tanto en adultos como en niños. El denominador común es el tiempo prolongado con tos o mucosidad tanto en las vías respiratorias superiores (nariz, senos nasales y faringe) como en las vías respiratorias inferiores (pulmones). Y que los tratamientos médicos convencionales no son capaces de eliminar.

A través de un conjunto de técnicas instrumentalizadas y manuales que favorecen la variación del flujo ventilatorio, se busca: disminuir la duración de los procesos respiratorios, movilizar la mucosidad, disminuir la tos y el tiempo de medicación y evitar sobreinfecciones y complicaciones respiratorias.

Las principales contraindicaciones para no poder llevar a cabo una de estas sesiones son: tener una temperatura superior a 38’5ºC, una tasa de sibilancias (pitos) que predomine por encima de la mucosidad (se valora con la auscultación pulmonar), y la existencia de malformaciones concretas de las vías respiratorias.

 

 

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